"Una de las gemas más bellas del país"
En la Costa del Pacífico Central, una de las gemas más bellas del país, Dominical. Desde sus aguas verdes turquesa hasta sus dorados y rojizos atardeceres, la belleza natural de este lugar no tiene presedentes. El pueblo está situado en el Océano Pacífico bordeado al norte por el Río Barú, al este por tres mil pies de altura, de las montañas y por el sur por las playas de arena oscrura y sus ensenadas. Una de las cosas que más impresionan de Dominical cuando se está nadando en el mar es que, cuanto más nade mar adentro, y mire hacia atrás,
simplemente la ciudad desaparece. Todo lo que puede ver son las grandes palmeras y los manglares rodeados por verdes colinas que se extienden hasta alcanzar las montañas.
Dominical se ha dado a conocer por muchos años entre la Comunidad Internacional de Surfeadores, debido a sus constantes buenas olas. Descubierto a principios de los setentas por un grupo de dedicados e intrépidos surfistas, Dominical ha ganado progresivamente popularidad a través de los últimos 30 años. El pueblo se ha convertido en un paraiso para los surfeadores con restaurantes locales ofreciendo especiales para "surfeadores hambrientos" con videos de surf sin fin. Las condiciones inusuales de la playa es lo que le da al surf tamaño y confiabilidad. La ola tiene un quiebre con giro, que inicia su torsión en la desembocadura del Río Barú hacia el norte. El río vacia sus aguas hacia el este
y deposita sedimentos que forman bancos de arena que se esparcen de norte a sur en la desembocadura.
Fue recientemente que esta playa ha sido descubierta por gente atraida por su belleza natural. Hace no más de 15 años, los únicos edificios encontrados eran cabañas en ruinas construidas por pescadores locales. Dede entonces este pueblo ha crecido en más de 700 residentes permanentes con un gran número de pequeños restaurantes, bares y cabinas frente a la playa. Aun cuando el crecimiento de la ciudad ha sido grande, es posible caminar de un lado a otro de Dominical en menos de 10 minutos.
El área que rodea a Dominical, especialmente hacie el sur, está deshabitada casi por completo. Debido a ello es que el área esta llena de cientos de diferentes especies de animales exóticos, incluyendo tres diferentes tipos de tucanes, iguanas gigantes de colores verde y rojo, todo tipo de monos nativos, loros de todos los tamaños y con diferentes gritos o chillidos, osos perezosos y variedad de gatos tales como jaguares y manigordos.
Hay además dos reservas nacionales en las áreas inmediatas y tres parques más, como a hora y media de camino(Parque Nacional Manuel Antonio, Parque Nacional Corcovado y Parque Nacional Isla del Caño). Más hacia el sur está el único parque nacional totalmente sumergido en el mar. Marino Ballena. Aquí es posible ver un mundo virgen y primitivo bajo las aguas, con gran cantidad de criaturas marinas multicolores, arrecifes de coral, ceniceros negros, rocas volcánicas y piscinas creadas por la marea.
Encontrar Dominical y sus alrededores es más fácil de lo que se cree. Es un viaje de tres horas desde San José por automóvil, atravesado algunos de los más hermosos escenarios de todo el país. Viajando al sur por la carretera Panamericana después de Cartago, el camino lo lleva a través del más largo bosque nuboso del país y de los pocos de mundo que son un habitat sostenible para el Quetzal, ave en peligro de extinsión. El viaje en bus es solamente una hora más con una parada en San Isidro, donde se cambia de bus. Es necesario rentar un carro de doble tracción si usted desea intentar hacer un poco de aventura en las montañas o continuar viajando más hacia el norte o el sur.
Desde Dominical, hay que manejar tan solo una hora y media más en carro para llegar a Quepos, es recomendable que sea un 4x4 o por bus una media hora adicional.
En un país lleno de bellas vistas y exhuberantes paisaje tropicales, esta no solamente lo tiene por si sola, si no que brilla. Dominical, es el pequeño y tranquilo lugar que está fuera de la ruta que no queda muy lejos.